
Cada uno de los voluntarios se ocupó de atender personalmente a cada uno de los niños, quienes debido a sus limitaciones físicas, no podían comer solos.



La llegada de los Voluntarios al "Hogar de Niño Minusválido Abandonado", dejando todo el evento en la manos de Dios a través de una oración.
Hubo piñatas, dulces, juegos, mucha diversión...

Preparando a los niños para que disfruten del refrigerio, primero con tamalitos y luego con pastel y refresco.
Las Voluntarias del Sector "Nohemís" de la Iglesia dieron todo su amor a los pequeñitos.
Anita, una niña de 5 años estuvo muy feliz compartiendo con los voluntarios, ella estaba muy animada, nos contaba historias y nos ayudaba dando informacion sobre otros niños